Petrobras, la principal empresa petrolera de Brasil, está modificando su política de dividendos,
generando así preocupaciones entre los inversores.
Este lunes, Petrobras anunció que su junta directiva ha aprobado un dividendo de 1,04 reales por acción
para el primer trimestre, lo que representa un total de 13.450 millones de reales. En términos de dólares,
esto equivale a aproximadamente 2.600 millones, menos que los 3.200 millones de dólares que los
analistas del mercado anticipaban.
Además, esta cantidad es inferior a los 5.000 millones de dólares que la empresa distribuyó en el mismo
periodo del año anterior y a los 2.900 millones de dólares acordados para el último trimestre.
Tras un debate considerable sobre la mejor manera de manejar los ingresos generados en 2023, se
decidió proceder con el pago trimestral.
Este conflicto generó turbulencias en los mercados financieros y desató especulaciones sobre un
posible cambio en la dirección ejecutiva, liderada por Jean Paul Prates, quien defendía la asignación de
una parte del efectivo para un dividendo especial. Sin embargo, algunas voces dentro del gobierno
abogaban por que la empresa retuviera estos fondos.
Al final, la compañía optó por asignar el 50% del efectivo disponible como dividendo especial,
beneficiando principalmente al gobierno de Brasil, que es su mayor accionista.
No obstante, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva sigue criticando los elevados desembolsos de
dividendos de Petrobras, considerando que la empresa es la segunda que más paga en el sector.
En 2023, la empresa que lideró el reparto de dividendos fue Saudí Aramco, con 97.700 millones de
dólares. Le siguieron Petrobras con 19.700 millones de dólares, Exxon con 14.900 millones, Chevron
con 11.300 millones y PetroChina con 11.100 millones.




