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RG Inversiones

Los distintos “déficits”

El déficit primario o fiscal y el déficit secundario o financiero 

Muchas veces cuando se habla de la economía en general, y de la economía argentina en particular, se menciona la palabra “déficit” o “superávit” indistintamente. 

Sin embargo, tenemos que hacer algunas distinciones, ya que la medición es distinta según de qué tipo de déficit o superávit se trate.

Cuando los egresos de un determinado país superan los ingresos, se presenta una situación de déficit fiscal o primario.

Otra forma de medir esta situación es a través del denominado déficit secundario o financiero. Este contiene el pago de intereses de deuda que el primario no los incluye. 

Tomemos un ejemplo para mostrar esta diferencia: 

Si una familia ganó 100 pesos en el mes y gastó $90, tendría un superávit fiscal primario de $10. Sin embargo, si tiempo atrás tomó un crédito y este mes tiene que pagar 15 pesos por intereses al banco, el gasto total del mes sube a 105 pesos. Por esto mismo, como el gasto total ($105) es mayor al ingreso ($100), tendría un déficit fiscal financiero de 5 pesos (Gravina, 2016).

Se han realizado diferentes modificaciones a las mediciones tanto del déficit fiscal como del financiero. 

A continuación, se muestran las oscilaciones de los resultados primarios y secundarios como % del PBI para el período 2004-2015.

Gráfico 1. Variación porcentual del resultado fiscal (% PBI), período 2004-2015

Fuente: Elaboración de Chequeado en base a datos de Ecolatina.

Generalmente se utilizan ambas mediciones para hablar de la situación económica de un determinado país, ya que depende del análisis que se quiera hacer y si se contabilizan los intereses de deuda o no.

Igualmente, estos resultados fiscales anuales poco dicen por sí solos. Siempre es recomendable relacionarlos con el Producto Bruto Interno (PBI) de una economía; valor que muestra la cantidad de valor generada en el país en determinado período. 

El Banco Central

El déficit fiscal y el déficit cuasifiscal

El déficit fiscal, como se mencionó en las líneas precedentes, se denomina a la diferencia entre ingresos y egresos del sector público no financiero. Esta medida es internacionalmente aceptada para cuantificar el desequilibrio de las cuentas públicas.

Sin embargo, también es recomendable hacer una distinción en este sentido. 

En aquellas economías donde el Banco Central desarrolla una importante actividad en los mercados financieros y cambiarios – como la nuestra- el déficit del sector público que surge del presupuesto anual del gobierno registra parcialmente el desequilibrio fiscal. 

Una medida completa del mismo debe incorporar las pérdidas (o ganancias) del Banco Central originadas en actividades que la autoridad monetaria realiza, pero que son de competencia del tesoro nacional. Este concepto se define, genéricamente, como déficit (o superávit) cuasifiscal del Banco Central. 


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